Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje

Hijitos, Pongan A Dios En El Primer Lugar En Su Vida.

Paty Gallego Season 4 Episode 75

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La Virgen nos invita a poner a Dios en el primer lugar en nuestra vida. Cuando lo hacemos, nuestro corazón se ordena y Él nos da la fuerza para amar, servir y dar testimonio con la vida. No caminamos solos: tenemos una Madre que nos acompaña con un tierno amor. Y cuando Dios es primero… todo lo demás se ordena.

Ven espíritu santo, llena los corazones de tus fieles y encienden ellos el fuego de tu amor envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra. Hoy, nuestra madre nos lleva aún más profundo á este llamado tan hermoso de ser sus manos extendidas, pero hoy nos revela la raíz de todo porque podemos querer amar. Podemos querer ayudar. Podemos querer ser sus manos, pero si Dios no está en el centro, todo se desordena en el mensaje del de febrero. El nuestra madre nos dice, queridos hijos, hoy los invito á que sean mis manos extendidas en este mundo que pone á Dios en el último lugar, ustedes hijitos pongan á Dios en el primer lugar en su vida. Dios los bendecirá y les dará fuerza para testimoniar al Dios del amor y de la paz. Yo estoy con ustedes é intercedo por todos ustedes hijitos. No olviden que los amo con un tierno amor. Gracias por haber respondido a mi llamado. Aquí hay algo muy importante. Nuestra madre no dice algo muy fuerte. Este mundo ha puesto á Dios en el último lugar. Y si lo vemos con sinceridad, muchas veces también nosotros lo dejamos para después cuando tenemos tiempo, cuando ya hicimos todo lo demás. Y entonces nuestro corazón se desordena, se llena de preocupaciones de cansancio de inquietud. Porque cuando Dios no está primero todo pierde su lugar. Por eso nuestra madre nos dice pongan á Dios en el primer lugar. Y esto no es sólo una idea bonita. Es una decisión interior, es decirle á Dios, tú eres lo primero antes que mis pendientes, antes que mis preocupaciones, antes que lo que yo quiero, tú eres primero y entonces, sí, podemos ser las manos extendidas de nuestra madre porque ya no damos desde nosotros. Damos desde Dios, amamos desde él, servimos desde él, respondemos desde él. Y aquí nuestra madre vuelve a poner ante nosotros una promesa. Dios los bendecirá y les dará la fuerza. La fuerza para qué no sólo para seguir la fuerza para amar la fuerza, para tener paciencia cuando nosotros ya no la tenemos la fuerza para responder con ternura cuando por dentro estamos cansados la fuerza para escuchar, para comprender, para perdonar la fuerza, para dar testimonio, pero no con palabras solamente con la vida para que á travé de nosotros otros puedan experimentar. El amor de Dios, la paz de Dios, la cercanía de Dios. Porque muchas veces nosotros no tenemos ese amor. Pero cuando ponemos á Dios en el primer lugar, él lo pone en nosotros. Ese amor, esa ternura, esa misericordia, esa compasión vienen de él. Y entonces, sí, podemos ser las manos extendidas de nuestra madre y al final, nuestra madre nos dice no olviden que los amo con un tierno amor. Y qué es ese tierno amor? Es un amor que cuida un amor que comprende un amor que no juzga un amor que abrasa aun cuando nosotros fallamos. Es un amor cercano delicado, constante. Un amor de madre que nos acompaña, que nos sostiene, que intercede por nosotros y que nunca se cansa de nosotros. Y eso lo cambia á todo porque no caminamos solos. Tenemos una madre que nos guía que nos acompaña que intercede por nosotros. Por eso hoy hagamos una decisión. Una decisión sencilla pero profunda poner á Dios en el primer lugar hoy, mañana y todos los días, y todo lo demás se va á ordenar.