Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje

Ábranse A Dios Para Que El Espíritu Santo Pueda Obrar Milagros En Ustedes.

Paty Gallego Season 4 Episode 98

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En esta reflexión la Virgen nos invita a abrir el corazón a Dios para que el Espíritu Santo pueda obrar verdaderos milagros en nuestra vida: milagros de conversión, paz, amor y arrepentimiento. Cuando dejamos que el Espíritu Santo actúe en nosotros, Él transforma nuestro corazón y nos llena de su presencia, de su luz y de su paz.

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra. En esta alegría de Pentecostés, cuando anhelamos cada vez más la venida del Espíritu Santo, la Virgen María nos hace una invitación muy especial. En el mensaje del 25 de mayo de 1993, nuestra madre nos dice: "Queridos hijos, hoy los invito a abrirse a Dios por medio de la oración, a fin de que el Espíritu Santo pueda comenzar a obrar milagros en ustedes y a través de ustedes. Yo estoy con ustedes e intercedo ante Dios por cada uno, queridos hijos, porque cada uno es importante en mi plan de salvación. Yo los invito a ser portadores de bien y de paz. Dios puede darles la paz solo si ustedes se convierten y oran. Por eso, queridos hijos, oren, oren, oren y hagan lo que el Espíritu Santo les inspire. Gracias por haber respondido a mi llamado". Qué palabras tan profundas y tan llenas de amor. La Virgen no nos está hablando solamente de milagros visibles o extraordinarios. Nos está hablando primero de los milagros que el Espíritu Santo quiere realizar dentro de nosotros. Porque antes de obrar a través de nosotros, primero quiere obrar en nosotros. Primero quiere sanar nuestro corazón. Primero quiere llenarnos de su paz. Primero quiere acercarnos al amor de Dios. Primero quiere que lo conozcamos, que confiemos en él y que podamos experimentar su presencia viva en nuestra alma. Y para eso la Virgen nos dice algo muy sencillo, pero muy profundo: "Ábranse a Dios por medio de la oración". Pero no se trata solamente de repetir palabras. Se trata de una oración del corazón, una oración sencilla y confiada, un diálogo con Dios, hablarle de lo que sentimos, de lo que necesitamos. De nuestros miedos, de nuestras heridas, de nuestras luchas. Pedirle ayuda, buscarlo, escucharlo, abrirle el alma para que él pueda entrar y actuar. Porque un corazón cerrado no puede recibir todas las gracias que Dios quiere derramar: pero cuando comenzamos a orar de verdad, cuando empezamos a confiar verdaderamente en que Dios está ahí y que nos escucha, entonces comienza una relación viva con él. Entonces, el Espíritu Santo se hace presente en el alma y empezamos a percibir su delicadeza, su ternura, su dulzura y ese amor tan profundo que solamente viene de Dios. Y cuando el Espíritu Santo entra verdaderamente en nuestra vida, todo empieza a cambiar. Comienzan a desaparecer poco a poco las envidias, los celos, la ira, el orgullo, la soberbia, el resentimiento y la necesidad de venganza. Porque cuando tenemos al Espíritu Santo, comenzamos a experimentar algo mucho más grande que nosotros mismos. Entonces, comienzan los verdaderos milagros. El milagro de la conversión, porque ya no queremos alejarnos de él. El milagro del arrepentimiento, porque vemos cuánto nos ama Dios. El milagro del perdón, porque el amor que recibimos comienza también a derramarse hacia los demás. El milagro de la paz interior y también el milagro de poder comprender los mensajes de nuestra madre y la palabra de Dios. Porque necesitamos al Espíritu Santo para poder entender verdaderamente lo que el Padre quiere decirnos a través de los mensajes de nuestra madre. Es él quien ilumina el corazón, quien abre el entendimiento del alma y quien nos ayuda a vivir aquello que escuchamos. Qué hermoso comprender que cada uno de nosotros es importante en el plan de salvación de Dios. La Virgen nos dice que somos elegidos porque hemos respondido a su llamado, porque hemos abierto el corazón y hemos tratado de vivir sus mensajes. Y ahora nos invita a ser sus manos extendidas en este mundo que no ha conocido el amor de Dios. Por eso el Espíritu Santo quiere obrar milagros en nosotros, transformar nuestro corazón, llenarnos de su paz y enseñarnos a amar. Porque solamente un corazón que se deja tocar por Dios puede después llevar luz, amor y esperanza A los demás