Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje

Que Este Tiempo Sea Para Ustedes Un Tiempo de Oración Y Ayuno.

Paty Gallego Season 4 Episode 102

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En esta primera reflexión sobre el nuevo mensaje del 25 de mayo del 2026, comenzamos a profundizar el llamado de la Virgen a vivir este tiempo en oración y ayuno. María nos invita a regresar a Dios con amor, recordándonos que Él es nuestra verdadera paz. También descubrimos que el ayuno no es castigo, sino un camino que desprende el corazón del ruido del mundo, mientras la oración lo vuelve a abrir al cielo. Y en medio de este llamado, la Virgen nos consuela diciéndonos que permanece con nosotros y nos ama con ternura maternal.

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra. Como cada día 25 de mes, la Virgen nos regala un mensaje para meditarlo, vivirlo y profundizarlo durante todo el mes hasta el próximo mensaje. Y hoy nos ha dado un mensaje pequeñito en palabras, pero inmenso en profundidad. Un mensaje que queremos ir desmenuzando poco a poquito, dejándonos conducir por el Espíritu Santo para comprender todo lo que el cielo nos quiere decir sobre la oración, el ayuno y el regreso amoroso a Dios. La Virgen empieza por decirnos: "Queridos hijos, que este tiempo para ustedes sea un tiempo de oración y de ayuno. Hijitos, en el amor regresen a Dios que es su paz". Estoy con ustedes, hijitos, y los amo con mi ternura maternal. Gracias por haber respondido a mi llamado. Desde el inicio, la Virgen no nos habla solamente de hacer oración o de hacer ayuno de vez en cuando. Ella dice: "Que este tiempo sea para ustedes un tiempo de oración y de ayuno". Es como si quisiera envolver nuestra vida entera en un clima espiritual distinto, como si en medio de tanto ruido, tanta distracción, tanta ansiedad y tanta confusión del mundo, María nos estuviera diciendo: "Hijitos, vuelvan a lo esencial, vuelvan a Dios". Y luego viene una frase llenísima de ternura: "En el amor, regresen a Dios, que es su paz". La Virgen no nos llama a regresar por miedo, ni por presión, ni por angustia. Nos llama a regresar en el amor, como una madre que conoce nuestras heridas, nuestros cansancios y nuestras luchas interiores, y que suavemente nos toma de la mano para conducirnos nuevamente hacia Dios. Y qué hermoso que no dice solamente que Dios da paz, sino que Dios es nuestra paz. ¿Cuántas veces buscamos paz en las cosas exteriores, en tener todo resuelto, en que desaparezcan los problemas o en sentirnos seguros humanamente? Pero la verdadera paz nace de vivir unidos a Dios, porque cuando el alma vuelve a Él, comienza también a encontrar descanso. Y aquí entendemos también por qué la Virgen vuelve a hablarnos del ayuno y de la oración. Porque el ayuno no es castigo. El ayuno ayuda a desprender el corazón de tanto ruido y de tantas cosas que lo llenan y lo distraen. Y la oración vuelve a abrir el alma al cielo. El ayuno vacía y la oración llena de Dios. Y después de este llamado tan profundo, la Virgen nos consuela diciendo: "Estoy con ustedes, hijitos, y los amo con mi ternura maternal". Hermoso saber que no caminamos solos. María no solamente nos enseña el camino, también permanece con nosotros mientras aprendemos a regresar a Dios. Y nos ama, como ella misma dice, con ternura maternal, no con dureza, no con rechazo, no con impaciencia, sino con el amor delicado y profundo de una madre que desea conducir a sus hijos hacia la verdadera paz. Y apenas estamos comenzando a profundizar este mensaje, porque en estas pocas palabras la Virgen nos está dejando un tesoro inmenso sobre la oración, el ayuno, el amor y el regreso del alma a Dios.