Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje

Queridos Hijos, Los Invito Especialmente A Orar Por Mis Intenciones

Paty Gallego Season 4 Episode 107

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La Virgen nos invita a orar y ayunar por sus intenciones, que no son otra cosa que los deseos de una Madre para sus hijos: acercarnos a Jesús, abrir nuestro corazón al amor y aprender a reconocer a Cristo en cada persona. La oración y el ayuno nos ayudan a dejar que Jesús transforme nuestro corazón para que, al crecer el amor en nosotros, también reine su paz. 🙏🏻💙✨

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra. En el mensaje del 25 de mayo del 2026, la Virgen María nos dijo que este tiempo sea para ustedes un tiempo de oración y ayuno. Por eso hemos comenzado una serie de reflexiones para profundizar en estas dos invitaciones tan importantes de nuestra Madre. En el mensaje del 25 de julio del 2004 nos dice: queridos hijos, los invito nuevamente, sean abiertos a mis mensajes. Hijitos, deseo acercarlos a todos a ustedes a mi hijo Jesús. Por eso, oren y ayunen. Los invito especialmente a orar por mis intenciones para poder presentarlos a mi hijo Jesús y él transforme y abra sus corazones al amor". Fijémonos en algo muy hermoso. La Virgen no nos pide que estemos abiertos a sus mensajes porque quiera que simplemente los conozcamos o los leamos. Ella nos pide que estemos abiertos a sus mensajes porque desea acercarnos a Jesús. Todos sus mensajes tienen una sola finalidad: conducirnos a su hijo. Por eso dice: "Deseo acercarlos a todos ustedes a mi hijo Jesús. Por eso, oren y ayunen". La oración y el ayuno son el camino que ella nos ofrece para acercarnos a él. Luego, la Virgen nos hace una invitación muy especial: "Los invito especialmente a orar por mis intenciones". Muchas veces podemos preguntarnos cuáles son las intenciones de María. La respuesta es muy sencilla. Las intenciones de María son los deseos de una madre para sus hijos. Ella desea nuestra conversión, desea nuestra paz, desea nuestra santidad, desea que vivamos los mensajes, desea que nuestros corazones pertenezcan completamente a Dios. Desea que se realicen en nosotros el plan que el Padre tiene para cada uno. Por eso, cuando ella nos pide orar por sus intenciones, en realidad nos está invitando a orar para que Dios pueda realizar en nosotros todo aquello que desea para nuestra salvación Y aquí comprendemos por qué insiste tanto en la oración y el ayuno. Porque muchas veces Jesús quiere transformar nuestro corazón, pero encuentra resistencia, encuentra orgullo, encuentra heridas, encuentra resentimientos, encuentra egoísmo, encuentra apegos que no queremos soltar. Por eso María nos dice: "Oren y ayunen". Porque la oración y el ayuno van preparando el corazón para que Jesús pueda transformarlo. Y en otro mensaje, el 18 de marzo del 2005, la Virgen nos revela una de las intenciones más profundas de su corazón. Ella nos dice: "Queridos hijos, vengo a ustedes como madre que por sobre todas las cosas ama a sus hijos. Hijos míos, también a ustedes deseo enseñarles a amar. Oro por esto. Oro para que en cada prójimo vuestro reconozcan a mi Hijo. El camino a mi Hijo, que es verdadera paz y amor, pasa a través del amor a todos los que los rodean. Hijos míos, oren y ayunen para que vuestro corazón esté abierto a esta intención mía". Qué palabras tan hermosas. María, ora para que aprendamos a amar. Ora para que descubramos a Jesús en cada persona. Ora para que salgamos de nosotros mismos y aprendamos a mirar a los demás con los ojos de Cristo. Y por eso vuelvo a repetir: oren y ayunen para que vuestro corazón esté abierto a esta intención mía. Porque amar de verdad no siempre es fácil. Es fácil amar a quienes nos aman. Es fácil amar a quienes piensan como nosotros. Pero Jesús nos llama a amar también a quienes nos cuestan, a quienes nos han herido, a quienes nos incomodan o no nos comprenden. Y para eso necesitamos un corazón transformado. Por eso el ayuno tiene un propósito mucho más profundo de lo que a veces imaginamos. No ayunamos solamente para privarnos de algo. No ayunamos solamente para hacer un sacrificio. Ayunamos para que Jesús transforme nuestro corazón y lo abra al amor. Porque cuando el amor crece en el corazón, se cumple la promesa de la Virgen. Cuando tengan amor en el corazón, reinará la paz en ustedes. Que nuestros corazones estén abiertos a sus intenciones maternales y que, por medio de la oración y el ayuno, Jesús pueda realizar en nosotros la obra que tanto desea