Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje

Sólo El Conocimiento Del Amor De Mi Hijo Puede Salvarlos.

Paty Gallego Season 4 Episode 110

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La Virgen nos invita a conocer cada vez más a Jesús, porque sólo el conocimiento de su amor puede transformar y salvar nuestra vida. En el Evangelio descubrimos su Corazón, escuchamos su voz y aprendemos cuánto nos ama. Por eso, cuanto más lo conocemos, más lo amamos; y cuanto más lo amamos, más deseamos seguirlo y vivir unidos a Él.

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra. Hoy la Virgen quiere llevarnos una vez más hacia su hijo. Quiere enseñarnos por qué es tan importante conocerlo y descubrir su amor. En el mensaje del 2 de junio del 2012, la Virgen nos dijo: "Solo el conocimiento del amor de mi hijo puede salvarlos". Y en el mensaje del 2 de mayo del 2016 añadió: "Abrid vuestros corazones y tratad de sentir cuánto los amo y cuánto deseo que amen a mi hijo. Deseo que lo conozcan lo más posible, porque es imposible conocerlo y no amarlo, porque él es amor". Qué palabras tan profundas. La Virgen no nos dice solamente que creamos en Jesús. No nos dice solamente que sepamos quién es. Nos invita a conocerlo. Y cuanto más conocemos a una persona, más descubrimos su corazón. Por eso la Virgen nos dice que procuremos conocer a Jesús lo más posible, porque es imposible conocerlo de verdad y no amarlo. Cuando conocemos a Jesús, descubrimos su misericordia, descubrimos su paciencia, descubrimos su ternura, descubrimos su compasión por los que sufren, descubrimos su amor por los pecadores, descubrimos su entrega total en la cruz. Y entonces comprendemos que no estamos delante un personaje de la historia ni solamente delante de una enseñanza religiosa. Estamos delante de una persona viva que nos ama infinitamente. Y precisamente porque desea que conozcamos el amor de Jesús, en este mismo mensaje la Virgen también nos recuerda: "No pierdan el tiempo en vanidades", porque aquello que ocupa constantemente nuestro pensamiento, nuestro tiempo y nuestro corazón termina moldeando nuestra vida. Y mientras tantas cosas pasajeras reclaman nuestra atención, podemos descuidar lo único verdaderamente necesario: conocer a Jesús y dejarnos amar por él. Y aquí surge una pregunta muy importante: ¿cómo podemos conocer más a Jesús? Una de las maneras más hermosas es acercándonos a la Sagrada Escritura, especialmente al Evangelio. Y aquí recordamos una frase preciosa de San Jerónimo: "La ignorancia de las Escrituras es ignorancia de Cristo". Esta frase resume perfectamente lo que la Virgen nos enseña. Conocer la palabra de Dios es indispensable para conocer y amar a Jesús. En el Evangelio descubrimos su corazón, escuchamos su voz, aprendemos cuánto nos ama, descubrimos su misericordia, su paciencia, su ternura y el camino que nos conduce a él. Por eso, acercarnos a las Escrituras no es solamente adquirir conocimientos religiosos, es conocer más profundamente a Jesús. Y cuanto más lo conocemos, más lo amamos. Porque como nos dice la Virgen, es imposible conocerlo y no amarlo. La lectura del Evangelio no es solamente una búsqueda de conocimientos, es abrir una puerta para encontrarnos con Jesús, escucharlo, conocerlo y dejarnos amar por él No basta conocer cosas acerca de Jesús. La Virgen nos invita a conocer su amor, porque una cosa es saber quién es Jesús y otra muy distinta es descubrir personalmente que Jesús me ama. Cuando esa verdad desciende al corazón, la vida cambia. La oración deja de ser una obligación y se convierte en encuentro. La eucaristía deja de ser una costumbre y se convierte en un regalo. La fe deja de ser una teoría y se convierte en una relación viva. Y la Virgen no se limita a decirnos que conozcamos a Jesús, también nos muestra el camino para lograrlo. Por eso, en este mismo mensaje nos dice: "Por lo tanto, oren. Oren y ayunen y confiésense regularmente, porque la oración abre nuestro corazón a Dios. El ayuno nos ayuda a desprendernos de aquello que nos distrae de él. La confesión limpia nuestra alma y nos devuelve la gracia. Y la eucaristía nos une íntimamente a Jesús". Por eso la Virgen añade unas palabras llenas de esperanza: "Si el centro de su vida es comulgar a mi Hijo, entonces no tengan miedo, todo lo pueden". Qué hermoso recordatorio. Cuando Jesús ocupa el centro de nuestra vida, ya no caminamos solos. Cuando Jesús ocupa el centro de nuestra vida, encontramos la fuerza para seguir adelante. Cuando Jesús ocupa el centro de nuestra vida, descubrimos que realmente todo cambia. Y entonces comprendemos que la Virgen no solo desea que conozcamos a Jesús, sino que vivamos unidos a él cada día. Por eso nos dice: "Deseo que lo conozcan lo más posible, porque es imposible conocerlo y no amarlo". Y termina dándonos la razón más profunda, porque él es amor. Pidámosle hoy a nuestra Madre que nos ayude a abrir el corazón, a acercarnos más al Evangelio, a buscar cada día el encuentro con Jesús y a descubrir cada vez más la inmensidad de su amor. Porque cuanto más lo conocemos, más lo amamos, y cuanto más lo amamos, más deseamos seguirlo.