Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
En estos Podcasts reflexionamos sobre las palabras preciosas de Nuestra Madre, la Reina de la Paz. Palabras hermosas que vienen del Cielo como un regalo para nosotros.
Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
Por Medio Del Ayuno Y De La Oración Testimonien Que Son Míos.
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La Virgen nos invita a vivir la oración y el ayuno como una respuesta concreta a su llamado. Más que hablar de sus mensajes, estamos llamados a vivirlos, para que nuestra vida se convierta en un testimonio de paz, amor y cercanía con Dios.
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra Mientras seguimos preparándonos para el cuarenta y cinco aniversario de la presencia de nuestra Madre en Medugorje y continuamos profundizando en el llamado que nos hizo en el mensaje del 25 de mayo del 2026 a vivir este tiempo de oración y ayuno, hoy quisiera detenerme en unas palabras que la Virgen nos dirigió el 25 de abril de 1999: "Por medio del ayuno y de la oración testimonien que son míos y que viven mis mensajes". Qué invitación tan hermosa. La Virgen no nos pide solamente escuchar sus mensajes, no nos pide solamente leerlos, no nos pide solamente hablar de ellos, nos pide vivirlos y nos dice cómo hacerlo: por medio de la oración y del ayuno. A veces podemos pensar que dar testimonio consiste únicamente en hablar de Dios o en compartir nuestra fe con otras personas. Pero la Virgen nos muestra un camino mucho más profundo. Ella nos enseña que el primer testimonio nace de una vida transformada, de un corazón que ora, de un corazón que ayuna, de un corazón que busca sinceramente a Dios. Por eso me parecen tan hermosas estas palabras: "Testimonien que son míos". La Virgen no nos pide convencer a nadie, no nos pide demostrar nada. Nos pide que nuestra vida refleje aquello que creemos, que nuestras palabras coincidan con nuestras acciones, que nuestro amor por Dios se vea en la forma en que vivimos. El padre Slavko decía que la oración y el ayuno son como la tarjeta de identidad de quienes aceptan los mensajes de Medugorje. No porque nos hagan mejores que los demás, no porque sean una medalla que podamos mostrar, sino porque son una respuesta concreta al llamado de la Virgen. Son una señal de que hemos tomado en serio su invitación. Y aquí podemos recordar lo que hemos venido reflexionando estos días. La Virgen nos dijo: "En el amor regresen a Dios, que es su paz". Después nos enseñó que nuestro corazón es como una tierra labrada, preparada para recibir el fruto que germinará en bien. Y ahora nos muestra cómo esa tierra comienza a dar fruto: por medio de la oración y del ayuno. Porque cuando una persona ora con el corazón, Dios encuentra un espacio para actuar en ella. Cuando una persona ayuna con amor, el corazón se vuelve más libre y más disponible para la gracia. Y cuando una persona busca sinceramente a Dios, comienza a parecerse cada vez más a él. Entonces, crece la paz, crece la paciencia, crece la alegría, crece la confianza, crece el amor y los demás lo perciben. Por eso la Virgen dice que demos testimonio, no solamente con palabras, sino con nuestra vida. Una persona que vive los mensajes de la Virgen se convierte poco a poco en portadora de paz y de amor. Y precisamente eso dice el comienzo de este mismo mensaje: "Sean portadores gozosos de paz y de amor en este mundo sin paz". Qué actual suena esta invitación. Vivimos en un mundo lleno de inquietud, de divisiones, de prisas, de miedo y de incertidumbre. Y la Virgen nos pide que llevemos algo diferente. Nos pide que seamos portadores gozosos de paz y de amor en este mundo sin paz. Y por eso insiste tanto en la oración y el ayuno, porque sin ellos es muy difícil permanecer unidos a Dios. La oración nos abre el corazón a su gracia, el ayuno nos ayuda a desprendernos de aquello que nos aleja de él. Y juntos nos ayudan a vivir aquello que la Virgen nos enseña. Pidámosle hoy a nuestra Madre que mientras nos acercamos a este aniversario tan especial, nos ayude a responder con generosidad a su llamado, que nuestra oración sea más profunda, que nuestro ayuno sea más sincero y que nuestra vida se convierta en un testimonio de que realmente queremos vivir sus mensajes, para que así muchos puedan descubrir el amor de Dios a través de nosotros.