Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje

Deseo Acercarlos Más Al Corazón De Jesús.

Paty Gallego Season 4 Episode 114

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La Virgen nos revela el propósito de todos sus mensajes: acercarnos más al Corazón de Jesús. Durante casi 45 años nos ha llamado a la oración, al ayuno, a la conversión y a la paz para conducirnos hacia su Hijo. El mejor regalo que podemos ofrecerle en este aniversario es responder a su llamado con un corazón más abierto a Dios.

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra. Mientras continuamos preparándonos para el aniversario de la presencia de nuestra Madre en Medugorje, hoy quisiera compartir con ustedes unas palabras muy hermosas del mensaje del 25 de octubre de 1988, donde la Virgen empieza por decirnos: "Queridos hijos, los invito a vivir diariamente los mensajes que yo les doy, especialmente, queridos hijos, porque deseo acercarlos más al corazón de Jesús. Además, los invito a consagrarse a mi corazón inmaculado. Por tanto, queridos hijos, oren para que ustedes puedan comprender la grandeza de este mensaje que les doy. Yo no quiero nada para mí, sino todo por la salvación de sus almas". Y resulta muy hermoso que estemos reflexionando este mensaje precisamente ahora, en que en estos días la Iglesia celebra la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús y al día siguiente el Inmaculado Corazón de María. Porque eso es exactamente lo que encontramos en este mensaje. La Virgen nos dice: "Deseo acercarlos más al corazón de Jesús", y enseguida nos invita a consagrarnos a su corazón inmaculado. Qué hermoso, porque en pocas palabras nos está revelando toda su misión: llevarnos a Jesús. Por eso este mensaje parece especialmente preparado para estos días, porque nos permite contemplar juntos el amor de Jesús y el amor maternal de María. Dos corazones unidos en una misma obra de amor: la salvación de nuestras almas. Al comenzar este mensaje, la Virgen nos dice: "Los invito a vivir diariamente los mensajes que yo les doy, especialmente, queridos hijos, porque deseo acercarlos más al corazón de Jesús". Y no puedo evitar recordar lo que meditábamos ayer cuando la Virgen nos decía: "Por medio del ayuno y de la oración testimonien que son míos y que viven mis mensajes." Ayer reflexionábamos sobre cómo la oración y el ayuno nos ayudan a vivir los mensajes de la Virgen. Pero hoy ella nos permite mirar más profundamente. Hoy nos deja ver el porqué de todas sus invitaciones, el porqué de tanta oración, el porqué de tanto ayuno, el porqué de tanta insistencia en la conversión, en la confesión, en la eucaristía y en la lectura de la palabra de Dios. Y quizás la grandeza de este mensaje está precisamente aquí, no porque la Virgen nos esté diciendo algo nuevo, sino porque nos ayuda a comprender mejor todo lo que nos ha venido diciendo durante estos años. La oración, el ayuno, la conversión, la confesión, la eucaristía, la lectura de la palabra de Dios y la paz. Todo apunta hacia el mismo lugar. Todo tiene la misma meta. Todo forma parte de un mismo camino: acercarnos más al corazón de Jesús. Por eso la Virgen nos dice: "Oren para que puedan comprender la grandeza de este mensaje." Y quizás la grandeza de este mensaje consiste precisamente en descubrir que detrás de todas las invitaciones de la Virgen hay un mismo deseo maternal, que conozcamos a Jesús, que nos acerquemos a él, que descubramos cuánto nos ama, porque es imposible conocerlo y no amarlo. Y mientras nos acercamos a este aniversario, quizás valdría la pena preguntarnos: ¿Qué respuesta voy a dar a tantos años de amor? ¿Qué puedo hacer para abrir mi corazón a Jesús? ¿Qué puedo hacer para responder mejor a los llamados de nuestra Madre? Tal vez la respuesta está en las cosas sencillas que ella nos ha pedido durante todos estos años. Orar un poco más, pero orar con el corazón. No solamente decir oraciones, sino encontrarnos con Dios. Ayunar con el deseo sincero de acercarnos más a Jesús, de amarlo más y de amar más a nuestros hermanos. Leer la Palabra de Dios y encontrarnos con él en las Escrituras. Acercarnos a la confesión donde Jesús nos espera para perdonarnos y renovarnos. Participar con más amor en la santa misa, pasar más tiempo con Jesús en el Santísimo Sacramento del altar y permitir que María siga conduciéndonos de la mano hacia su Hijo. Porque quizás el mejor regalo que podemos ofrecerle en este aniversario no es algo extraordinario. Quizás el mejor regalo es responder a su llamado, abrir el corazón y dejarnos acercar cada vez más al corazón de Jesús. Pidámosle hoy a nuestra Madre que nos acerque cada vez más al corazón de Jesús y que a través de su corazón inmaculado aprendamos a pertenecer cada vez más a Dios.