Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje

Ábranse A Esta Gran Gracia Que Dios Les Da A Través De Mi Presencia Aquí.

Paty Gallego Season 4 Episode 116

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La Virgen nos invita a reconocer su presencia como un regalo del amor de Dios para nuestro tiempo. Abramos el corazón a esta gran gracia y permitamos que nuestra Madre nos conduzca cada día más cerca de Jesús.

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra. Mientras seguimos caminando hacia el cuarenta y cinco aniversario de la presencia de nuestra Madre en Medugorje, que celebraremos el 25 de junio, queremos prepararnos de una manera muy especial deteniéndonos a escuchar nuevamente alguno de los mensajes que ella nos ha dado en aniversarios anteriores. Al volver a escuchar sus palabras, pidamos la gracia de escuchar también su corazón de madre, que nunca se cansa de llamarnos, guiarnos y conducirnos hacia Jesús. Hoy reflexionamos sobre el mensaje del 25 de junio del 2007. La Virgen nos dice: queridos hijos, también hoy con gran gozo en mi corazón, los invito a la conversión. Hijitos, no olviden que todos ustedes son importantes en este gran plan que Dios guía a través de Medugorje. Dios desea convertir al mundo entero y llamarlo a la salvación y al camino hacia él, que es el principio y el fin de todo ser. De manera especial, hijitos, los invito a todos desde la profundidad de mi corazón. Ábranse a esta gran gracia que Dios les da a través de mi presencia aquí. Deseo agradecer a cada uno de ustedes por sus sacrificios y oraciones. Estoy con ustedes y los bendigo a todos. Gracias por haber respondido a mi llamado. Qué hermoso es escuchar que después de tantos años nuestra madre sigue invitándonos a la conversión. La conversión de la que ella nos habla no consiste solamente en dejar atrás el pecado. Es mucho más que eso. Es volver a poner a Dios en el centro de nuestra vida, es volver a confiar, es volver a amar, es volver a abrirle el corazón al Señor para que él pueda realizar en nosotros la obra que comenzó. Y qué consuelo saber que la Virgen nos hace esta invitación con gran gozo en su corazón. No nos llama desde el reproche ni desde la condena. Nos llama con la alegría de una madre que conoce el camino y desea conducirnos hacia la verdadera paz, hacia la verdadera alegría y hacia la vida nueva que solo Dios puede dar Luego nuestra madre nos dice algo que llena el corazón de esperanza: "No olviden que todos ustedes son importantes en este gran plan que Dios guía a través de Medugorje." Qué fácil es pensar que nuestra oración es pequeña, que nuestros sacrificios son insignificantes o que nuestro esfuerzo por vivir la fe pasa desapercibido. Sin embargo, la Virgen nos recuerda que cada uno de nosotros tiene un lugar en el plan de Dios. Ninguna oración hecha con amor es inútil, ningún sacrificio ofrecido con fe se pierde, ningún acto de amor realizado por Dios deja de dar fruto, aunque muchas veces no podamos verlo. Y después nos revela el deseo de Dios para nuestro tiempo. Dios desea convertir al mundo entero y llamarlo a la salvación y al camino hacia él. Estas palabras nos muestran el inmenso amor de Dios por la humanidad. Él no se cansa de buscar a sus hijos, no se cansa de llamarnos a regresar a él, no se cansa de ofrecernos su misericordia, su perdón y su paz. Y precisamente por ese amor, Dios nos ha regalado una ayuda extraordinaria para nuestro tiempo. Por eso la Virgen nos invita: "Ábranse a esta gran gracia que Dios les da a través de mi presencia aquí." Durante todos estos años, Dios ha querido concedernos una ayuda extraordinaria a través de la presencia de María, una madre que nos enseña a orar, a ayunar, a reconciliarnos con Dios, a amar la eucaristía, a vivir la palabra de Dios y a caminar por el camino de la paz. Por eso, cuando la Virgen nos invita a abrirnos a esta gran gracia, nos está invitando a no dar por sentado este regalo, a no acostumbrarnos a su presencia, a no escuchar sus mensajes con indiferencia. Después de tantos años, la pregunta sigue siendo la misma: ¿está mi corazón realmente abierto a lo que Dios quiere darme a través de María? Porque la gran gracia no consiste solamente en saber que la Virgen está aquí. La gran gracia consiste en permitir que su presencia nos acerque cada vez más a Jesús, nos ayude a convertirnos y nos conduzca hacia la salvación que Dios desea para todos sus hijos. Qué hermoso llegar a este aniversario sabiendo que nuestra Madre está con nosotros, nos bendice, nos agradece y sigue invitándonos a abrir el corazón a la gran gracia que Dios nos ofrece a través de su presencia. María, Reina de la Paz, ruega por nosotros