Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje

Den Gracias A Dios Conmigo Por El Don De Poder Estar Con Ustedes.

Paty Gallego Season 4 Episode 117

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La Virgen nos invita a reconocer su presencia como un regalo de Dios para nuestro tiempo. Nos llama a renovar nuestros corazones, a vivir sus mensajes con el fervor de los primeros días y a ser sus manos extendidas de amor para quienes aún necesitan descubrir la paz y el amor de Dios.

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra. Mientras nos acercamos al cuarenta y cinco aniversario de la presencia de nuestra Madre en Medjugorje, que celebraremos este próximo 25 de junio del 2026, sigamos preparando nuestro corazón con gratitud y oración. Hoy reflexionamos en el mensaje del 25 de junio del 2016, donde la Virgen empieza por decirnos: "Queridos hijos, den gracias a Dios conmigo por el don de poder estar con ustedes. Oren, hijitos, y vivan los mandamientos de Dios para que sean felices en la tierra. Hoy, en este día de gracia, deseo darles mi bendición maternal de paz y de amor". Intercedo por ustedes ante mi hijo y los invito a perseverar en la oración para que con ustedes pueda realizar mis planes. Gracias por haber respondido a mi llamado. Qué hermoso es que la Virgen comience este mensaje invitándonos a dar gracias. Den gracias a Dios conmigo por el don de poder estar con ustedes. Nuestra madre nos recuerda que su presencia entre nosotros es un don de Dios. Es un regalo que viene del cielo, una expresión del amor del Padre que no quiere dejarnos solos en el camino. Después de tantos años, quizás corremos el riesgo de acostumbrarnos a esta gracia. Por eso la Virgen nos invita a volver a reconocerla, a agradecerla y a recibirla con un corazón nuevo y precisamente hace unos días nos recordó algo muy importante. Nos dijo: "Sé con cuánta luz y alegría me recibieron al principio. Por eso renueven hoy mis mensajes con esa misma alegría, ese mismo fervor y esa misma luz." La Virgen nos está hablando de los primeros días de las apariciones, de aquella alegría, de aquella emoción y de aquella esperanza con la que fue recibida cuando comenzó a venir entre nosotros. Es como si nos dijera: "¿Recuerdan cómo recibían mis palabras al principio? ¿Recuerdan el entusiasmo con el que respondían a mis llamados? ¿Recuerdan la alegría de saber que el cielo estaba tan cerca?" Después de tantos años, nuestra madre nos invita a volver a esa frescura del corazón. Nos pide que no nos acostumbremos a sus mensajes, que no permitamos que el paso del tiempo apague la gratitud por este tiempo de gracia que estamos viviendo. Porque ella misma nos dice que vivimos un tiempo de gracia, un tiempo en el que Dios permite su presencia entre nosotros, un tiempo en el que sigue guiándonos, enseñándonos y conduciéndonos hacia Jesús. Y quizás una de las formas más concretas de responder esta gracia sea precisamente volver a vivir sus mensajes con el mismo amor y la misma confianza de los primeros días. Y al final de ese mismo mensaje reciente nos dijo algo que parece salir de lo profundo de su corazón: "Los necesito, queridos hijos." ¿Y por qué nos necesita? Porque todavía hay muchos de sus hijos que no conocen el amor de Dios. Porque todavía hay corazones heridos que viven lejos del Padre. Porque todavía hay personas que han perdido la esperanza y necesitan encontrar nuevamente la paz. La Virgen nos necesita porque desea llegar a ellos. Por eso nos invita a ser sus manos extendidas de amor hacia los demás, nos necesita para que a través de nuestras palabras, de nuestras oraciones y de nuestra manera de vivir, otros puedan encontrarse con el amor de Dios. Y así comprendemos mejor aquellas palabras del mensaje que hoy estamos reflexionando. Los invito a perseverar en la oración para que con ustedes pueda realizar mis planes. Qué hermoso es escuchar a nuestra madre decir: "Con ustedes." No dice solamente que orará por nosotros, no dice solamente que nos acompañará. Nos invita a participar con ella. Nos hace sentir parte de la obra que Dios desea realizar en el mundo. Como una verdadera madre quiere contar con sus hijos. Quiere que nuestras oraciones, nuestros sacrificios, nuestro amor y nuestra fidelidad formen parte de los planes de paz y salvación que Dios tiene para la humanidad. Por eso nos llama a perseverar en la oración, porque es en la oración donde aprendemos a escuchar a Dios, a abrir nuestro corazón a su voluntad y a decirle cada día: "Sí, Madre, aquí estoy, cuenta conmigo. La Virgen desea contar con nosotros. Desea que nuestras vidas colaboren con los planes de amor y salvación que Dios tiene para el mundo. María, Reina de la Paz, ruega por nosotros.