Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
En estos Podcasts reflexionamos sobre las palabras preciosas de Nuestra Madre, la Reina de la Paz. Palabras hermosas que vienen del Cielo como un regalo para nosotros.
Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
No Olviden, Yo Soy Su Madre Y Los Amo.
Use Left/Right to seek, Home/End to jump to start or end. Hold shift to jump forward or backward.
En esta reflexión contemplamos una de las frases más consoladoras del mensaje del 45 aniversario: «No olviden: yo soy su Madre y los amo.» A la luz de otros mensajes, descubrimos que Nuestra Madre misma nos ha asegurado que está con nosotros, que vela continuamente por nosotros y que su Hijo la envía para ayudarnos. Que esta contemplación deje grabada en nuestro corazón una sola certeza: tenemos una Madre en el Cielo que nos ama y nunca deja de velar por nosotros.
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra. Hoy continuamos reflexionando en el mensaje que nuestra Madre nos dio con motivo del cuarenta y cinco aniversario de las apariciones en Medjugorje. Durante los próximos días iremos contemplando alguna de sus frases. No queremos solamente escuchar este mensaje y seguir adelante. Queremos detenernos, profundizarlo, saborearlo y dejar que cada una de sus palabras vaya entrando poco a poco en nuestro corazón. Escuchemos con el corazón el mensaje que nuestra Madre nos dio el 25 de junio del 2026. "Queridos hijos: alégrense conmigo, porque el Altísimo me permite estar con ustedes para guiarlos hacia Él, que es el camino, la verdad y la vida. Alégrense, hijitos, y permanezcan gozosos aun en las dificultades y tendrán fuerza, porque serán conscientes de que son pasajeros y sabrán ofrecerlo todo a Dios. Por eso, no olviden, yo soy su Madre y los amo. Gracias por haber respondido a mi llamado". Hoy quisiera detenerme solamente en una frase, una frase que si la dejamos entrar en nuestro corazón puede llenarnos de un profundo consuelo. No olviden, yo soy su madre y los amo. ¿Por qué nuestra madre nos dirá: "No olviden"? ¿Acaso no sabemos ya que ella es nuestra madre y que nos ama? Sí lo sabemos, pero quizá en medio de las preocupaciones, de las dificultades y del ritmo de la vida, podemos olvidar el inmenso regalo que Dios nos ha dado. Y lo más hermoso es que nuestra madre misma nos ha ido revelando a lo largo de estos años qué significa esa maternidad. El 2 de diciembre del 2014 nos dijo: "Yo soy su madre, estoy en el reino, pero también aquí con ustedes. Mi hijo me envía nuevamente para ayudarlos". Qué consuelo encierran estas palabras. Nuestra madre no solo nos recuerda quién es, ella misma nos dice que está con nosotros y que su hijo la envía nuevamente para ayudarnos. Y años después, el 25 de diciembre del 2022, volvió a asegurarnos: "Yo soy su madre que vela continuamente por ustedes Me conmueve profundamente esa palabra: continuamente. No de vez en cuando, no solamente cuando nosotros nos acordamos de ella, no solamente cuando todo va bien, continuamente. Y entonces comprendemos mejor por qué en el mensaje del, del cuarenta y cinco aniversario nos dice simplemente: "No olviden, yo soy su madre y los amo". Es como si dijera que nunca perdiéramos esa certeza, la certeza de que seguimos teniendo una madre, la certeza de que ella está con nosotros, como ella misma nos lo dijo, la certeza de que vela continuamente por nosotros y la certeza de que nos ama. Que nunca olvidemos que tenemos una madre en el cielo, que nunca olvidemos que esa madre nos dijo: "Estoy en el reino, pero también aquí con ustedes". Que nunca olvidemos que ella misma nos aseguró: "Yo soy su madre, que vela continuamente por ustedes". Y sobre todo, que nunca olvidemos sus propias palabras: "Yo soy su madre y los amo". Mañana continuaremos contemplando otra de estas preciosas palabras con las que nuestra madre nos ha ido revelando durante estos cuarenta y cinco años la enorme riqueza de su amor maternal. María, Reina de la Paz, ruega por nosotros