Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
En estos Podcasts reflexionamos sobre las palabras preciosas de Nuestra Madre, la Reina de la Paz. Palabras hermosas que vienen del Cielo como un regalo para nosotros.
Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
Ustedes Son Importantes En Este Gran Plan que Dios Guía A Través De Medjugorje.
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Hoy la Virgen nos recuerda que cada uno de nosotros es importante en el gran plan que Dios guía. Ese plan no pertenece al pasado; sigue vivo porque nace en el corazón del Padre y Él continúa conduciéndolo con amor. Abramos el corazón a la gran gracia que Dios nos regala por medio de la presencia de María y respondamos con alegría a su llamado a la conversión.
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la Tierra. Durante estas semanas hemos recorrido juntos un camino muy hermoso. A partir del mensaje del 25 de junio del 2026, la Virgen nos ha ido conduciendo paso a paso a contemplar grandes verdades de nuestra fe. Hemos recordado que ella es nuestra madre y nos ama. Hemos contemplado que nos conduce siempre hacia Jesús, que es el camino, la verdad y la vida. Hemos reflexionado sobre que nuestra vida en esta Tierra es pasajera y que fuimos creados para la eternidad. También hemos descubierto que Dios tiene un gran plan de amor y de salvación para toda la humanidad y que por pura gracia nosotros formamos parte de ese plan. Hoy, antes de disponernos a recibir el próximo mensaje del 25 de julio, quiero cerrar este hermoso camino con un mensaje que de una manera providencial reúne todo lo que hemos venido reflexionando. Es el mensaje del 25 de junio del 2007. Abramos el corazón y escuchemos con atención las palabras que hoy nuestra madre quiere volver a sembrar en nosotros. Queridos hijos, también hoy con gran gozo en mi corazón los invito a la conversión. Hijitos, no olviden que todos ustedes son importantes en este gran plan que Dios guía a través de Medugorje. Dios desea convertir al mundo entero y llamarlo a la salvación y al camino hacia él, que es el principio y el fin de todo ser. De manera especial, hijitos, los invito a todos desde la profundidad de mi corazón a abrirse a esa gran gracia que Dios les da a través de mi presencia aquí. Deseo agradecer a cada uno de ustedes por sus sacrificios y oraciones. Estoy con ustedes y los bendigo a todos con mi bendición maternal. Gracias por haber respondido a mi llamado. Qué mensaje tan hermoso. Hay una frase que quisiera que quedara grabada en nuestro corazón: no olviden que todos ustedes son importantes en este gran plan que Dios guía a través de Medjugorje. La Virgen no nos dice solamente que existe un gran plan. Nos dice algo mucho más profundo. Es Dios quien lo guía. Qué consuelo tan grande saber que este plan de Dios no es algo que quedó en el pasado. Es un plan vivo que Dios sigue guiando hoy con el mismo amor, la misma sabiduría y la misma misericordia. Y lo más hermoso es que la Virgen nos recuerda que nosotros seguimos formando parte de ese plan. Dios continúa llamándonos, invitándonos a la conversión y regalándonos su gracia para colaborar con él en la salvación del mundo. Muchos años antes, el 25 de enero de 1987, la Virgen ya nos había dicho que Dios había escogido a cada uno de nosotros para participar en su plan de salvación para la humanidad. Y ahora, en este mensaje del 2007, nos recuerda que ese gran plan sigue vivo y que Dios continúa guiándolo Pero hay algo todavía más hermoso. Si recorremos los mensajes de todos estos años, encontramos una frase que la Virgen repite una y otra vez: Dios me ha enviado. Dios me ha enviado para ayudarlos. Dios me ha enviado para amarlos. Dios me ha enviado para enseñarles a orar. Dios me ha enviado para llamarlos a la conversión. Dios me ha enviado para conducirlos hacia la paz. Dios me ha enviado para acercarlos a Jesús. Ella nunca pone el centro en sí misma, siempre dirige nuestra mirada al Padre. Todo nace de él, todo es iniciativa de su amor. Todo forma parte de ese gran plan que él mismo guía. Y entonces comprendemos mejor otra frase del mismo mensaje: Ábranse a esa gran gracia que Dios les da a través de mi presencia aquí. Este es el gran llamado que hoy nuestra Madre nos hace. No nos pide solamente que admiremos esta gracia. Nos suplica que nos abramos a ella, que no dejemos pasar este tiempo de gracia, que no endurezcamos el corazón, que no demos por hecho este inmenso regalo que Dios nos está concediendo. Porque Dios nunca obliga. Él llama con amor, espera con paciencia y respeta nuestra libertad, pero desea derramar gracias inmensas en un corazón que se abre con sencillez y confianza después de cuarenta y cinco años de la presencia maternal de nuestra Madre, quizá la pregunta más importante ya no sea por qué la Virgen sigue viniendo. La pregunta es: ¿Estoy verdaderamente abierto a la gran gracia que Dios quiere regalarme por medio de la presencia de la Virgen? Hoy la Virgen nos recuerda que somos importantes en este gran plan, no por nuestros méritos, sino porque Dios nos ama, nos ha llamado y quiere contar con nosotros para llevar su amor al mundo entero María, Reina de la Paz, ruega por nosotros