Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje

Que Sea El, El Resusitado, Que Reine En Ustedes

Paty Gallego Season 4 Episode 150

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La Virgen nos enseña que permitir que Jesús reine en nuestra vida comienza con una entrega total. Cuando ponemos en sus manos nuestras heridas, nuestro pasado y nuestro futuro, Él mismo se entrega a nuestra vida y la transforma. En la oración descubrimos cuánto nos ama Jesús y cuán preciosos somos para Él.

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la Tierra. Hoy continuamos profundizando en el mensaje que nuestra Madre nos dio el 25 de julio del 2026. Escuchemos nuevamente este hermoso mensaje y dispongamos nuestro corazón para contemplar una de las enseñanzas que hoy nuestra Madre desea regalarnos. El mensaje del 25 de julio del 2026, nuestra Madre nos dice: "Queridos hijos, mientras la oscuridad y la inquietud reinan en muchos corazones, ustedes, hijitos, sean oración y mis manos extendidas de amor. Hijitos, pongan la Sagrada Escritura en un lugar visible en su familia y léanla para que sea para ustedes un estímulo a la conversión y a una vida nueva, porque Satanás es fuerte y seduce los corazones. Yo deseo, a través de mi corazón materno, entregar sus corazones al corazón de mi hijo Jesús, para que sea él, el resucitado, quien reine en ustedes, y la alegría reinará en ustedes y a su alrededor. Gracias por haber respondido a mi llamado". Dentro de este hermoso mensaje hay una frase que nos revela uno de los mayores deseos del corazón materno de María. "Para que sea él, el resucitado, quien reine en ustedes." Pero ¿qué significa realmente dejar que Jesús reine en nuestra vida? La misma Virgen nos da la respuesta en el mensaje del 25 de diciembre del 2025, cuando nos dice: "Hoy, en este día de gracia, de un modo especial, los invito a una entrega total a Jesús. Hijitos, entréguenle todas sus heridas y dolores, su pasado y su futuro, y permitan que Jesús reine en sus vidas." Qué hermosa respuesta. La Virgen nos invita a una entrega total, no solamente entregarle nuestras alegrías o aquello que nos resulta fácil, sino también nuestras heridas, nuestros dolores, nuestros miedos, nuestras preocupaciones, nuestro pasado, nuestro futuro y todo aquello que todavía queremos controlar. Solo cuando ponemos toda nuestra vida en las manos de Jesús le permitimos verdaderamente reinar en nosotros. Dejamos de querer cargar solos el peso de la vida y confiamos en aquel que más nos ama. Y enseguida la Virgen añade unas palabras llenas de esperanza: "Solo con una entrega total Jesús se entrega a la vida de ustedes." Qué misterio tan hermoso. Nosotros nos entregamos a él y él se entrega a nosotros. Cuando abrimos completamente nuestro corazón, Jesús entra para sostenernos, fortalecernos, guiarnos y cuidar de todo aquello que con confianza hemos puesto en sus manos. Y la Virgen concluye diciendo: y ese es el mayor don que pueden recibir". Claro que lo es, porque el regalo más grande no es algo que Jesús nos da. El regalo más grande es él mismo. No hay don más precioso que tener a Jesucristo viviendo en nuestro corazón y reinando en toda nuestra vida. Nuestra madre nos ayuda a comprender también por qué desea tanto que Jesús reine primero en nuestro corazón. En el mensaje del 2 de enero del 2014 nos dice: no pueden ayudar a que mi hijo nazca y reine en los corazones de aquellos que no lo conocen si él no reina, si no es rey en vuestro corazón". Qué enseñanza tan profunda. Antes de llevar a Jesús a los demás, necesitamos dejar que él transforme primero nuestro propio corazón. No podemos ayudar a otros a abrirle el corazón a Cristo si nosotros todavía no le hemos entregado plenamente el nuestro. Y finalmente, la Virgen termina aquel mensaje de Navidad con unas palabras que conmueven profundamente el corazón: "Oren para que puedan comprender cuán preciosos son ustedes para Jesús y cuánto los ama". Detengámonos un momento. La Virgen no nos dice solamente: "Comprendan cuánto los ama". Nos dice: "Oren para que puedan comprender". ¿Por qué? Porque hay verdades que no se entienden solamente con la inteligencia. Son gracias que Dios revela al corazón que ora. Por eso nos dice: "Oren para que puedan comprender cuán preciosos son para él y cuánto los ama". María, Reina de la Paz, ruega por nosotros.