Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
En estos Podcasts reflexionamos sobre las palabras preciosas de Nuestra Madre, la Reina de la Paz. Palabras hermosas que vienen del Cielo como un regalo para nosotros.
Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
Abran Sus Corazones A Dios Creador, Para Que Él Los Transforme Y Modele A Su Imagen.
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Cuando abrimos nuestro corazón a Dios, Él comienza a transformarnos y a modelarnos a su imagen. Así despierta todo el bien que sembró en nosotros y nos conduce a una vida nueva, llena del deseo de vivir según su voluntad y del anhelo de la eternidad.
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la Tierra. Hoy continuamos profundizando en el mensaje que nuestra Madre nos dio el 25 de julio del 2026. En los últimos días hemos contemplado varias de sus enseñanzas. Hoy quisiera detenerme en una frase muy sencilla pero llena de profundidad. La Virgen nos invita a poner la Sagrada Escritura en lugar visible en nuestra familia y a leerla para que sea para nosotros un estímulo a la conversión y a una vida nueva. Pero ¿qué significa esta vida nueva de la que tanto nos habla nuestra Madre? Ella misma nos responde en un mensaje del 25 de febrero del 2010. Escuchemos sus palabras. "Queridos hijos, en este tiempo de gracia, cuando también la naturaleza se prepara para ofrecer los colores más hermosos del año, los invito, hijitos, a abrir sus corazones a Dios creador, a fin de que Él los transforme y modele a su imagen para que todo lo bueno que se encuentra dormido en sus corazones se despierte a una vida nueva y al anhelo de la eternidad. Gracias por haber respondido a mi llamado". Qué hermosa explicación nos da nuestra Madre. Cuando escuchamos la expresión "una vida nueva", muchas veces pensamos solamente en dejar el pecado o en comenzar de nuevo. Pero la Virgen nos lleva mucho más lejos. Nos dice: "Abran sus corazones a Dios creador a fin de que él los transforme y modele a su imagen". La vida nueva no comienza por nuestro esfuerzo. Comienza cuando dejamos que Dios actúe en nosotros. Es él quien nos transforma. Es él quien poco a poco nos va moldeando a su imagen. Y después viene una frase que me parece de una belleza extraordinaria. La Virgen dice: "Para que todo lo bueno que se encuentra dormido en sus corazones se despierte". Qué esperanza tan grande nos regala. Nuestra Madre no pone primero su mirada en nuestras miserias. Ella contempla el bien que Dios sembró en nosotros desde el principio. Ese bien quizá está oculto, debilitado o dormido, pero no ha desaparecido y Dios quiere despertarlo. Cada vez que abrimos nuestro corazón al amor, a la gracia y la misericordia de Dios, algo comienza a despertar en nosotros. Despierta una fe más profunda, despierta un amor más grande a Dios y a nuestro prójimo, despierta el deseo de perdonar, despierta el deseo de vivir según la voluntad de Dios, despierta el deseo de una conversión sincera, despierta el deseo de vivir como verdaderos hijos amados de Dios. Eso es comenzar una vida nueva. Y la Virgen termina diciendo algo todavía más hermoso: "Y al anhelo de la eternidad". Este es uno de los frutos más bellos de una vida transformada por Dios. Poco a poco comenzamos a comprender que no fuimos creados solamente para esta vida. Nace en nosotros un deseo nuevo, el deseo de Dios, el deseo del cielo, el deseo de vivir para aquello que no termina. Por eso la vida nueva no consiste únicamente en cambiar algunas costumbres. La vida nueva es dejar que Dios transforme nuestro corazón hasta despertar en nosotros el anhelo de la eternidad. María, Reina de la Paz, ruega por nosotros