Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
En estos Podcasts reflexionamos sobre las palabras preciosas de Nuestra Madre, la Reina de la Paz. Palabras hermosas que vienen del Cielo como un regalo para nosotros.
Reflexiones de los Mensajes de la Virgen Maria en Medjugorje
Queridos Hijos, Los Invito A Trabajar En La Conversión Personal.
Use Left/Right to seek, Home/End to jump to start or end. Hold shift to jump forward or backward.
La conversión es la puerta de la vida nueva. Cuando permanecemos con Jesús en la oración y en la adoración, Él transforma nuestro corazón, fortalece nuestra fe y despierta en nosotros el deseo de la vida eterna.
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu espíritu y todo será creado y se renovará la faz de la tierra. Hoy continuamos reflexionando en el mensaje del 25 de julio del 2026. En ese mensaje, la Virgen nos invitó a poner la Sagrada Escritura en un lugar visible a nuestra familia y a leerla para que fuera un estímulo a la conversión y a una vida nueva. Y poco a poco, la misma Virgen nos ha ido ayudando a descubrir qué significa esa vida nueva. A través de otros de sus mensajes, ella misma nos va mostrando el camino. Durante estos días hemos venido profundizando en esa vida nueva a la que ella nos invita. Una vida en Cristo, una vida donde aprendemos a vivir en su amor, en su misericordia, en su perdón y poco a poco dejamos que él transforme nuestro corazón. Hoy la Virgen nos ayudará a comprender un poco más qué significa la conversión personal y cómo ella abre la puerta a esa vida nueva. Escuchemos sus palabras en este mensaje del 25 de marzo del 2008. Queridos hijos, los invito a trabajar en la conversión personal. Aun en su corazón están lejos del encuentro con Dios. Por eso, transcurran el mayor tiempo posible en oración y en adoración a Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar, para que Él los cambie y ponga en su corazón una fe viva y el deseo de la vida eterna. Todo es pasajero, hijitos. Solo Dios es eterno. Yo estoy con ustedes y los aliento con amor. Gracias por haber respondido a mi llamado. Qué hermoso continúa guiándonos nuestra Madre. En el mensaje del 25 de julio nos habló de la conversión y de una vida nueva. Hoy comenzamos a comprender por qué une estas dos palabras. La conversión no es el final del camino. La conversión es el comienzo, es la puerta por la que Dios nos introduce a una vida nueva. Muchas veces pensamos que convertirse consiste solamente en dejar un pecado o corregir algunos defectos. Pero la Virgen nos muestra algo mucho más profundo. Ella nos dice: "Los invito a trabajar en la conversión personal". La verdadera conversión comienza en el corazón. Es permitir que Dios cambie nuestra manera de pensar, nuestra manera de amar, de mirar la vida y de responder a su voluntad. Por eso añade una frase que nos invita a examinarnos con sinceridad: "Aún en su corazón están lejos del encuentro con Dios". No dice que Dios esté lejos de nosotros. Es nuestro corazón el que muchas veces se distrae, se enfría o se llena de otras cosas. Entonces, con la ternura de una madre nos muestra el camino. Transcurran el mayor tiempo posible en oración y en adoración a Jesús en el Santísimo Sacramento del altar. Qué hermoso. No nos dice simplemente que nos esforcemos más. Nos invita a permanecer con Jesús, porque es él quien realiza la obra. Escuchen esta frase: para que él los cambie. Ahí está el corazón del mensaje. No somos nosotros quienes logramos transformarnos solos. Es Jesús quien cambia nuestro corazón cuando permanecemos junto a él. La oración y la adoración son ese lugar donde el Señor nos sana, nos fortalece y nos va transformando poco a poco. Y cuando él obra en nosotros, nace una fe viva, nace un amor más profundo y despierta en nuestro corazón algo precioso: el deseo de la vida eterna. Entonces, comenzamos a comprender que todo lo de este mundo pasa, los éxitos pasan, las preocupaciones pasan, las dificultades también pasan, pero Dios permanece para siempre. Por eso la Virgen concluye con una frase llena de esperanza: "Todo es pasajero, hijitos, solo Dios es eterno". Qué consuelo saber que cuando caminamos hacia Él estamos caminando hacia lo único que nunca pasará. Y esa es precisamente la vida nueva que nuestra madre desea para cada uno de nosotros. María, Reina de la Paz, ruega por nosotros.